En los comienzos del siglo XIX se mantiene el arte del maquillaje como algo moral y estético y el tono de la tez del rostro sigue siendo muy influyente y distintivo. Un tono blanco o claro de la piel significaba pertenecer a una clase social alto y todos los beneficios que esto conlleva
La figura de la mujer estaba claramente dividida en tres grupos. En el primero se encontraban las mujeres de clase alta o pertenecie4ntes a la burguesía que solo utilizaban polvos para blanquear sus rostros. En el segundo grupo las mujeres que se dedicaban al mundo del espectáculo que utilizaban multitud de productos de maquillaje como polvos, o pinturas, y en último grupo se clasificaba a la mujer campesina que por no poder adquirir este tipo de cosméticos, prescindía totalmente de ellos.
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