Durante las primeras décadas de este siglo XIX la fabricación de estos productos cosméticos tan peculiares sigue siendo muy simple y casera. Se basan en agentes naturales como el agua, aceite de laurel, extractos de flores, vainilla y carmín como materias primas de sus formulas.
En esta época el gran descubrimiento es el conocido esmaltado de cara, un método que podría llegar a durar hasta cerca de un año. Fue el primer intento mundial por deshacerse de las antiéticas arrugas. Su aplicación consistía en aplicar un líquido alcalino por toda la superficie del rostro para más tarde aplicar en esta zona una pasta para rellenar las arrugas y sellarlo con una capa de esmalte elaborado a base de plomo. Esta nueva técnica debido a sus comp0nentes, no era muy segura.
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